De rivales a aliados
Úsala cuando los protagonistas compiten por un objetivo concreto y deben colaborar para conseguirlo. La rivalidad debe revelar sus valores, no limitarse a discusiones repetidas.
- Metas enfrentadas — Presenta a cada protagonista con un objetivo claro que parezca incompatible con el del otro. Así, el encuentro inicial trae un conflicto inmediato.
- Choque y primera impresión — Haz que una competencia o desacuerdo muestre tanto sus diferencias como una capacidad que el otro respeta. La atracción empieza mezclada con cautela.
- Alianza necesaria — Una condición externa los obliga a cooperar. Reparte responsabilidades para que ambos aporten y ninguno se convierta en acompañante del otro.
- Confianza en construcción — Incluye una victoria compartida y una conversación honesta que revele una vulnerabilidad. La cercanía debe cambiar la manera en que compiten.
- Intereses en conflicto — La oportunidad de lograr el objetivo favorece a uno a costa del otro, o parece hacerlo. La crisis pone a prueba si la confianza era real.
- Elección y acuerdo — Cada protagonista toma una decisión que respeta sus propias metas y la relación. Cierra con una solución concreta y un nuevo modo de colaborar.